Economía heladas

Publicado el febrero 10th, 2016 | Por Rosa Mendoza

Intensa sequía tiene alimentos por las nubes

Por el fenómeno de El Niño, con sus sequías e incendios, se ha generado un incremento en el valor de las frutas, que alcanza el 80%. Tubérculos, hortalizas, cítricos y cereales también suben.

La sequía que afecta Cundinamarca les empieza a pasar factura a las centrales de abastos de Bogotá. Según la Secretaría de Agricultura del departamento, el desabastecimiento hídrico de los últimos meses afectó cultivos de papa, tomate, maíz, frutas y caña de azúcar, dejando a casi 5.000 agricultores y a sus familias en difícil situación económica.

José Arcadio Martínez, campesino de Tocaima (Cundinamarca), ha sufrido de primera mano los efectos de la falta de agua. Afirma que lleva dos años sin poder sacar un buen cultivo. Su finca, ubicada en la vereda Santa Rosa, siempre ha dependido del agua lluvia para el riego. La sequía y la falta de una red de alcantarillado han hecho que pierda cuatro cosechas de maíz, sorgo y auyama.

“Cada temporada, cuando empezaba la época de lluvias, pedía un préstamo para comprar insumos y plantaba. Gastaba $3 millones por hectárea, pero esperaba pagar las cuotas con las ganancias. Desde hace dos años las lluvias empezaron a durar mucho menos de lo que debían y las plantas no alcanzaban a madurar. La pérdida de esos cultivos generaron el atraso en el crédito. Ahora no me alcanza ni para el combustible de las máquinas”, cuenta el agricultor.

Debido a la difícil situación que enfrenta José Arcadio, sus cinco hijos tuvieron que buscar trabajo en otros sectores y él puso en arriendo habitaciones de su finca. Este es un panorama parecido al que viven pequeños productores del departamento que, debido a la pobre infraestructura y tecnología, están a merced del clima.

El fenómeno de El Niño, que afecta al país y que según el Ideam se extenderá hasta mediados de abril, tiene tres características que han afectado los cultivos: los incendios, el desabastecimiento de agua y las heladas. Según datos de la Secretaría de Agricultura, la ola de calor ha afectado casi 15.000 hectáreas de cultivos, mientras las conflagraciones, alrededor de 5.000.

Este panorama es una de las razones por las que en enero se observaron alzas en los precios de los alimentos con incrementos que llegaron hasta el 80%, en algunos casos. Carlos Montaño, secretario de Agricultura del departamento, explica que si se prolonga el desabastecimiento hídrico, los precios de la canasta familiar seguirían subiendo.

Roberto Salazar, director de la Unidad Administrativa Especial para la Gestión del Riesgo (UAEGR), dice que ante los incendios no han podido aplicar ningún mecanismo preventivo. Hasta ahora, 65 municipios sufren las consecuencias de 159 conflagraciones forestales que se registraron en el último año. Aunque hay una norma que permite imponer comparendos ambientales e iniciar procesos penales contra los responsables, “la Policía Ambiental no ha cobrado la primera multa, porque no hay una forma de saber quién fue”, afirma Salazar.

El funcionario agrega que la escasez de agua demuestra que Cundinamarca no tiene infraestructura para las contingencias del clima ni fuentes hídricas complementarias. Además, su red de acueducto, en la mayoría de los casos, es obsoleta. “La falta de agua no es sólo culpa del fenómeno de El Niño. Gran cantidad de municipios no están al día con sus planes de emergencia y por eso se ven obligados a usar carros tanque. Pero seguir repartiendo agua de esa forma es económicamente insostenible”.

Todos estos factores producen un solo resultado: menor productividad agrícola. Los efectos de la sequía sobre el precio de los alimentos no se notaron inmediatamente. Por lo menos no en Bogotá. Recién ahora, a principios de 2016, la capital empezó a sufrir los efectos de la baja oferta de alimentos, que golpeó diferentes provincias de Cundinamarca y regiones del país durante 2015. La alcachofa, la arveja verde, el brócoli, la cebolla cabezona, la coliflor, la espinaca, el maíz, el rábano rojo y la zanahoria reportan alzas entre el 10 y el 80%, según cifras de la base de datos de la Central de Abasto de Bogotá (Corabastos). Por su parte, la Secretaría de Agricultura señala que en los cultivos de zonas de clima cálido y en los de clima templado (como el plátano, los cítricos y las frutas) los precios también han subido.

“Si el fenómeno de El Niño continúa con la intensidad que se ha registrado en enero, es posible que los pequeños, medianos y grandes agricultores se vean obligados a disminuir su producción”, explica el secretario de Agricultura de Cundinamarca. Se estima que las provincias más afectadas serán Sabana Centro, Sabana Occidente, Provincia de Almeidas y Ubaté. Como en estas zonas hay cultivos de ciclo corto, como tubérculos, hortalizas y cereales, la oferta de estos productos de la canasta familiar podría disminuir. “Eventualmente, si no hay provisión de otras zonas del país, se pueden registrar alzas significativas”, añade.

Ante este panorama, la Gobernación empezó a construir reservorios municipales y distritos de riego, así como a otorgar seguros agropecuarios y a refinanciar los créditos de los productores afectados. A largo plazo, planea construir acueductos regionales y cambiar la tubería que tenga fugas de agua, para optimizar su uso.

Mejorar la tecnología sería la mejor forma de hacerle frente a la sequía. Para el director de la UAEGR, los cundinamarqueses deben adaptarse a las nuevas condiciones usando avances técnicos. “El departamento no debe estar a merced del clima. Los municipios deben usar la gestión de riesgo como la medicina del territorio y no como algo de segundo nivel”, concluye.

Tomado de El Espectador.com




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